ACERCA DE

Los radares meteorológicos son uno de los instrumentos más importantes para la detección de nubosidad y distintos tipos de precipitación (lluvias débiles o nieve, lluvias fuertes o tormentas con granizo, etc.). Son sensores remotos activos por lo que emiten ecos en forma de pulsos de energía electromagnética. Cuando este pulso encuentra un blanco (en este caso la precipitación), esa energía retorna al radar y de este modo puede interpretar su ubicación y su intensidad. Esa intensidad que tendrá el eco de precipitación se denomina Reflectividad y se mide en decibeles (dBZ). Cuanto mayor es la reflectividad, mayor será la intensidad de la precipitación, desde lluvia débil (reflectividad menor a 20dBZ) hasta lluvia muy fuerte con granizo (reflectividad del orden de 55dBZ o mayor). Esta es la variable comúnmente mostrada en las imágenes observadas.

El INTA posee 3 radares meteorológicos ubicados en Paraná, Anguil y Pergamino. Estos radares son capaces de detectar precipitaciones con gran resolución espacial y temporal.

Es importante aclarar que en días sin nubosidad (o lluvia) es posible que el radar detecte lo que se llaman “ecos no meteorológicos” cercanos al centro del mismo, dado que edificios, pájaros, polvo, tierra, interferencias de antenas, pueden ser detectados por el radar y por ende mostrar reflectividad (dBZ) de diversas intensidades.